
No sólo cernícalos, perdices o avutardas surcan los cielos de Tembleque. También podemos encontrar distintos tipos de rapaces. En esta ocasión os traigo unas fotos y vídeos de lo que creemos que son aguiluchos laguneros. Y digo creemos porque es gracias al compañero Tomás de Torquemada, el que a través de las fotos que le iba enviando por e-mail, me iba diciendo la especie que era. Y a través de las fotos, sin verlo en vivo, la verdad que es bastante difícil… pero bueno, se ha hecho lo que se ha podido, y aquí está el resultado:
Estas fotos las saqué muy cerca del pueblo, como podéis ver, gracias a los molinos, que me servían de referencia. Esta debe ser una hembra, dado el color claro de su plumaje.


Los machos son mucho más oscuros; se pueden encontrar por cualquier parte del término de Tembleque, como he podido comprobar durante toda esta primavera.


He de comentar que estas aves, por lo que he podido observar, suelen volar haciendo círculos, a veces solas y otras en parejas, como esperando el momento oportuno a lanzarse sobre alguna víctima. Hay veces que me las encuentro en mitad de un camino, devorando los restos de alguna presa. En cuanto me acerco, agarran lo que pueden con sus garras y emprenden el vuelo para buscar otro sitio mejor. En muchas ocasiones si han cogido algo medianamente grande, como algún gazapo de liebre, fácilmente se les puede caer al suelo, y siguen en el cielo haciendo esos círculos; en cuanto el peligro (yo con el tractor, por ejemplo) se aleja, vuelven por su trofeo. Esto que os cuento lo he visto en alguna ocasión, pero no he logrado grabarlo (de momento).
En otras ocasiones, hacen un vuelo bajo; parece que andan buscando otra presa. Bueno, yo no soy el más indicado para explicaros todo esto, tan sólo os comento lo que he visto. A ver si alguien que entienda de ornitología (¿Raúl, de Esparvel, por ejemplo?) nos describe mejor estas fotos y este vídeo, que por cierto, no os imagináis la de horas que me ha costado editarlo para que quepa todo condensado y ordenado, y que a la vez os resulte algo más ameno. A continuación os lo explico detalladamente:
CARRIL DE LA HUERTA: Arranca el vídeo con uno de esos vuelos bajos, en los pinos que hay entre el carril de la Huerta y el camino Consuegra. En ocasiones desaparece del campo de visión de la cámara. Una cosa que me llama la atención, es cómo a partir del minuto 1:52 se le une un ave de menor tamaño, (¿Una cría?), y ambos siguen juntos durante unos segunos, incluso emprenden una veloz ¿carrera?. No sé… a ver qué os parece a vosotros. Esto del aguilucho son su posible cría ya lo había visto en otras ocasiones, pero era mientras hacían círculos en el aire de una manera aparentemente más tranquila. Finaliza esta primera parte con una toma de la cámara hacia el pueblo, para que os situéis mejor.
CAMINO DE ANCOS. LOS MOLINOS: La segunda parte del vídeo, a partir del minuto 3:55, corresponde (creo) al mismo ejemplar que en las primeras fotografías del reportaje. Al menos lo grabé el mismo día y en la misma zona, muy cercana al pueblo. Está un poco más lejos el zoom, pero me gustó porque se puede apreciar perfectamente cómo pasa tras la iglesia y los molinos, éstos últimos a muy escasa distancia.
CAMINO DE CONSUEGRA. AL FONDO LA CASA DEL INDIANO: como su propio título nos indica, esta tercera parte (minuto 5:10), la grabé cerca del cruce de la carretera de Turleque con el camino de Consuegra, y de casualidad, podemos ver al fondo durante bastantes segundos la famosa Casa del Indiano. En esta ocasión los aguiluchos eran una pareja. Uno de ellos bajó al suelo por “algo”, lo que pasa es que entre esa siembra está perfectamente camuflado; por eso no sale en el vídeo. El que se puede ver es su pareja (o su rival), y que anda merodeando la zona hasta que en un momento dado, en el minuto 5:38 intenta formar parte del banquete, con dudoso éxito…
CAMINO MORA: a partir del 6:50 volvemos a cambiar de día y zona. Estamos en el camino de Mora, cerca de la actual depuradora.
CAMINO TOLEDO: no nos vamos muy lejos de la depuradora, pues a partir del minuto 7:25 continuamos por la vega, esta vez en el cercano camino de Toledo. En esta ocasión podemos observar pefectamente esos círculos que os comentaba; en estos casos apenas mueven las alas, sino que más bien van planeando, hasta que poco a poco se alejan de la zona, buscando algo mejor, supongo…
Dejaré para otro capítulo un vídeo cuyos protagonistas son precisamente una pareja de estos aguiluchos y una avutarda, que en este reportaje me he extendido ya bastante. Además, ese vídeo merece un artículo aparte, ya lo veréis.
Para finalizar, eso sí, y para no perder las buenas costumbres, os invito a ver el resto de fotografías, todas en Tembleque, en este álbum , o en este vídeo, que dado mi complejo de Félix Rodríguez de la Fuente que últimamente parece que voy teniendo, no se me ocurría mejor banda sonora:

