Blog Villa Ð Tembleque

miércoles, 20 de octubre de 2010

Refugios antiaéreos (III)


En esta tercera entrega os voy a mostrar lo poco que queda de uno de los refugios antiaéreos situado en la zona del aeródromo de La Vega, junto al actual camino Juan Juez. Ya sabéis que toda esta zona fue un campo de aviación durante la Guerra Civil. Gracias precisamente al último reportaje sobre Tembleque aeronáutico del compañero Mirlo30 sabemos muchos más datos de estos refugios. Por lo visto fueron 16 los refugios que se construyeron por la zona. Os extraigo de su artículo la siguiente información:


DOCUMENTACIÓN FACILITADA POR EL ARCHIVO GENERAL MILITAR DE ÁVILA, DEL EJERCITO DE TIERRA
Construcción de 16 refugios subterráneos de 6 mts de longitud, 1,20 y 0,60 mts. de ancho y de diversas alturas según permitía la profundidad a que salía el agua en cada sitio de los límites del terreno donde están emplazados. Van cubiertos por una bóveda de doble capa de ladrillos, rejuntadas con yeso la primera y con cemento la segunda. Esta bóveda es semicircular con objeto de poder dar mayor altura y sobre esta bóveda va una capa de tierra de 50 ctms. de espesor.



Creo que este es el único resto visible de uno de los 16 refugios; supongo que el resto ha desaparecido. Me comentaron que también sirvió de abrevadero de ganado, muchos años después de la guerra. Es imposible entrar actualmente en el mismo, como podéis comprobar con las fotos. Tan sólo pude meter la cámara y disparar el flash, por si se apreciaba algo, pero lo único que se ven son restos de latas y escombros variados.
Como son pocas las fotos, os hago esta pequeña presentación de las mismas:

Seguimos leyendo la documentación de los archivos arriba descritos:
OBRAS EJECUTADAS EN EL CAMPO DE AVIACIÓN DE TEMBLEQUE (TOLEDO)
I. Explanación del terreno, con dimensiones mínimas en las dos orientaciones más importantes de mil doscientos metros.
II. Tapado de algunos barrancos que existían en el centro conocidos con el nombre de sacatierras. Desmonte de pequeñas lindes.
III. Apisonado del terreno en su totalidad, con dos máquinas apisonadoras y 30 rulos de era.


Nos preguntábamos, tanto Mirlo30 como yo, si esos 30 rulos que se describen pudieran pertenecer a vecinos de Tembleque, y si aún se conserva alguno de ellos. Bueno, hay una era muy cercana a la zona, junto a una caseta derruida lindando a la carretera de la fábrica de Yeso, donde encontré estos, que aunque no lo puedo asegurar, bien pueden ser algunos de los utilizados para esas obras.

También muy próximo al refugio, a menos de 20 metros por el mismo camino, se encuentra esta “piedra” que no tengo ni idea de lo que es, así que aprovecho la ocasión para ver si alguien me saca de dudas.
Hasta hace no muchos años también me comentaban que había bidones viejos que en su día eran los que suministraban el combustible y demás aceites que utilizaron aquellos aviones.

En la foto del avión "Katiuskas"(véase esa foto hacia el final de este reportaje) se ve uno de esos bidones junto al tren de aterrizaje, y actualmente, en un solar de la vega se pueden ver estos, muy parecidos, aunque no puedo confirmar que fueran utilizados en estos aviones, al igual que el rulo antes mencionado.


Otra curiosidad, en la serie “Los desastres de la Guerra”, protagonizada por Sancho Gracia en 1983, se ven también algunas escenas rodadas por esta zona. Ya ampliaré estos vídeos en otra ocasión, pero os dejo estas imágenes como adelanto:

Y termino recordando algo que ya comenté hace tiempo, sobre un posible avión enterrado bajo la Vega. Según me han relatado de fuentes totalmente fiables, os voy a explicar de dónde viene esta información:

Corría aproximadamente el año 1977, cuando unos amigos se dirigían en coche hacia Alcázar de San Juan para realizar un viaje en Tren a visitar unos familiares en Cataluña. Iban el padre y sus dos hijos pequeños. Tras varias horas de espera en el andén, al fin accedieron al vagón; una vez allí, el más pequeño de los hijos se mareó, con tan mala suerte que fue a vomitar a los zapatos que previamente se había quitado otro pasajero que tenían por compañero de viaje. Era de Jaén.
-“¡Cuánto lo siento, señor!” El niño, que se ha mareado…
-“No se preocupe hombre, que tengo yo varios hijos y sé de sobre lo que eso conlleva…”
En parte gracias a este “incidente”, y debido a la larga duración del viaje, entablaron una amena conversación ambos padres.
-¿Y de dónde dicen ustedes que son?
-Somos de Tembleque, vamos a Cataluña a ver a unos familiares…
-¡Hombre, de Tembleque…! Yo estuve durante la guerra civil allí destinado.

Y fue entonces cuando este jienense le contó a la familia que nunca olvidaría una noche en el aeródromo de la vega de Tembleque, pues tuvieron que enterrar literalmente uno de los aviones averiados a mano (no sabemos si por accidente, (véase la foto adjunta) relativamente frecuentes al aterrizar como nos explicaba el compañero Mirlo30 en alguno de sus reportajes de Tembleque aeronáutico), ya que era importantísimo que no se viera desde el aire, y por supuesto que tendrían que hacer ese trabajo antes del amanecer, entre todos los compañeros que allí estaban destinados. Quizás por eso no quemaron el avión, para no levantar una humareda que los delatase en la distancia.




Cumplieron la orden, y estuvieron toda la noche sin parar, a pico y pala, para ocultar ese “pájaro”, que muy fácilmente pudo ser uno similar a los de estas fotos.
Esto es a grosso modo lo que recuerda el hermano mayor de aquella historia. Su padre falleció recientemente. Y nada más sabemos del protagonista de Jaen; ni su nombre ni su edad, aunque lo más probable es que ya haya fallecido, o que ronde el siglo de vida.
El relato es completamente verídido. Muy pocas personas lo conocen, (sólo a los que esta familia se lo hayan contado, y muy fácilmente harían más hincapié en la anécdota del mareo y vomitona del menor que en lo del avión enterrado). La única pega es que no sabemos nada de su protagonista, aunque tampoco vemos ningún motivo como para mentir en ese relato; así pues, si nadie lo desenterró posteriormente, lo más probable, es que aún siga ese avión, bajo los taráys, en algún lugar de lo que antaño fue el aeródromo de la vega de Tembleque. Puede que algún día, en alguna próxima obra, aparezcan sus restos… Por ese motivo también dejo este testimonio; para futuros investigadores...

7 comentarios:

Beatriz Galindo dijo...

Felicitaciones. Otro estupendo artículo para tu palmarest.
Sigue así, que cada vez son más amenos e interesantes.

Anónimo dijo...

Fredy , eres capaz de desenterrar los restos del avión tú solo.En tú afan de querer mostranos a todos, anedotas interesante de Tembleque, de tí todo puede pasar.

Tomás de Torquemada dijo...

Oye, pues me parece una idea estupenda, yo me apunto a una excavación encantado. Desde aquí mi apoyo a las "prospecciones".

Penteo dijo...

Un artículo realmento muy completo, con un apunte sobre ese avión enterrado que le dá un toque arqueológico.

emobar dijo...

Un articulo-reportaje buenisimo. Pienso como ese ANONIMO ,si te empeñas desentierras tu solo en avion, pero veo que tendrias colaboradores. Sigo pensando que tienes madera de reportero de investigacion.

Fredy dijo...

Pues no creáis que cada vez que paso por la vega, bien que me fijo, no vaya a ser que vea junto a algún taray asomar alguna cosa "rara". También he preguntado a gente muy mayor, pero no saben nada de este avión. En su día, debió verlo muy poca gente, quizás incluso ningún vecino del pueblo...
Bueno, si algún día damos con su paradero, ahí que os quiero ver a todos, cada uno con una pala, a ver qué rescatamos de la historia, je, je, je...

Mirlo 30 dijo...

Yo no soy técnio en la materia, pero me atrevería a decir que la piedra extraña es un molino.