Blog Villa Ð Tembleque

jueves, 2 de febrero de 2012

Vacante de Cirujano Latino en Tembleque.



l sábado 15 de abril de 1815, se hallaba vacante en Tembleque la plaza de "cirujano latino"; que tenía asignados 600 ducados.
La sanidad en la España del siglo XVIII era ejercida por un abanico de profesionales con clases sociales y categorías diferentes y rivales: los cirujanos querían ascender a una clase superior y ser considerados equivalentes a los médicos. El enfermo era atendido por médicos con títulos universitarios (bachilleres, licenciados o doctores), cirujanos (universitarios) o cirujanos-barberos (no universitarios) y curanderos empíricos. El aspecto quirúrgico era desempeñado por los cirujanos de ropa larga o toga, de formación latina y los de ropa corta o simples barberos. Los cirujanos romancistas llegaron en época de Felipe II a poder tener acceso a su título con demostrar cinco años de experiencia en cirugía, sin necesidad de ningún título universitario. De forma paralela los cirujanos latinos (es decir, los que, a diferencia de los romancistas, simples sangradores y barberos, recibían una formación universitaria más esmerada y conocían el latín), necesitaban cursar unos estudios similares a los de los médicos pero su condición social era bastante inferior.
En este ámbito histórico nace el Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid.



La historia del Hospital General de San Carlos es multisecular. A finales del siglo XVI existían en el Madrid de los Austrias hasta catorce hospitalillos, repartidos por la Corte. (Para remediar esta situación, un capitán de los Tercios de Flandes, Bernardino de Obregón, conocido como el “Apóstol de Madrid”, convenció al rey Felipe II para que fundiese en un único hospital todos los existentes).




Con este fin se creó una Junta de Hospitales y se encargó el proyecto del nuevo edificio a Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial. Se comenzó el proyecto y junto a los terrenos del Hospital se construyó el convento de Santa Isabel, colindante con el Hospital de la Pasión, destinado a mujeres.
Las obras estuvieron detenidas casi un siglo y no se concluyeron hasta tiempos de Carlos III, que dedicó toda esta zona “al cultivo de las Ciencias”. Este rey hizo construir en las cercanías el Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico y prosiguió el proyecto del Hospital General.



Pero a la muerte del Rey el proyecto original de Francesco Sabatini, quien continúa las obras (que había iniciado José de Hermosilla durante el reinado de Fernando VI) del Hospital General, un enorme edificio en la zona de Atocha, parte del cual ocupan hoy el Centro de Arte Reina Sofía, el Real Conservatorio de Música y el Colegio de Médicos; que superaba en tamaño al Palacio Real, quedó inconcluso. Con capacidad para doce colegiales internos, instalándose cuatro Cátedras de Teórica y otras tantas de Práctica, más los puestos de Disector Anatómico, Bibliotecario, Secretario e Instrumentista. Se expedirían títulos de "Cirujano latino", equivalentes a los de las Universidades, titulación que sería preferida en la provisión de puestos a la de los "Cirujanos romancistas". El edificio no se llegó a construir, y el Colegio se instaló en los sótanos del Hospital, donde permaneció muchos años.

El Real Colegio de Medicina y Cirugía


Por Real Cédula de 13 de abril de 1780 Carlos III mandó establecer en Madrid, a imitación de los existentes en Cádiz y Barcelona para cirujanos del ejército, un Colegio de Cirugía anejo al nuevo Hospital General, para el que se habían de redactar Ordenanzas. En la nueva cédula de 1787 se nombra al Colegio con el título de San Carlos; el edificio se encargaba a Francisco Sabatini (la Plaza de Santa Isabel está formada, en parte, por dos grandes fachadas. Una es la fachada del Centro de Arte Reina Sofía y otra, la fachada del Real Conservatorio Superior de Música).





Las Ordenanzas de su creación fueron promulgadas por Carlos III en 1787, iniciándose la docencia oficial de la Cirugía el 11 de Octubre de ese mismo año, en los sótanos del Hospital General de Madrid, siendo presidente Pedro Custodio y directores Gimbernat y Rivas. Las clases teóricas se basaban en los tratados médico-quirúrgicos de la época (Boerhaave, Gorter, Astruc, Lafaye, Velasco, Villaverde, etc.) siendo las clases prácticas fundamentales. Tras cumplimentar cinco años de estudios se obtenía el título de "Cirujano Latino en el Protomedicato".



Las enseñanzas se iniciaron el 1 de octubre de 1787, pronunciando su director, don Antonio Gimbernat, su Disertación inaugural sobre el recto uso de las suturas y su abuso. La creación de una Junta Superior Gubernativa en 1795 trató de paliar las dificultades de orden interno, que caracterizaron este periodo. En 1798 se adquirió la biblioteca de don Joaquín de Villalba, que vino a enriquecer los fondos procedentes de las adquisiciones de la primera época. Fecha importante en la historia del Colegio es la incorporación en 1799 del Estudio de Medicina Práctica, con lo que quedan unificadas las enseñanzas de Medicina y Cirugía.





El Colegio de Cirugía de San Carlos inicia su funcionamiento sumergido en el ambiente político de la época (reinados de Carlos III y Carlos IV, Invasión Francesa, Guerra de la Independencia y reinado de Fernando VII), viendose sometido a sucesivas purgas políticas. El 10 de Julio de 1821, realizan un primer intento de fusión entre los estudios de medicina y cirugía.



Las sucesivas crisis políticas e institucionales del siglo XIX entorpecieron la vida del Colegio, y las nuevas reglamentaciones dificultaron a veces el acceso de los graduados al ejercicio de la medicina, lo que redundó en una disminución del alumnado. Al prestigioso Doctor Castelló, médico de Fernando VII, se debe el que no acabase la actividad del colegio en la década absolutista de Fernando VII, y quizá su influencia fue decisiva en la construcción de un edificio independiente para el Colegio, que se inauguró en 1834; a partir de ese momento se plantea un problema clave, que quedará zanjado poco después: el de la conveniencia de que continuasen las enseñanzas de medicina que impartían las Universidades, siendo las de los Colegios más acordes con los avances científicos de los nuevos tiempos.
El cambio decisivo tiene lugar con el nuevo Plan de estudios médicos de 1843 (es decir, una vez trasladada la Universidad de Alcalá a Madrid), en el que se suprimen todos los estudios anteriores, creándose dos Facultades de Medicina, en Madrid y Barcelona, mas cinco Colegios situados en Sevilla, Valencia, Zaragoza, Valladolid y Santiago. En 1845, con el Plan de Instrucción Pública de Pedro José Pidal, quedarán definitivamente incorporados, estudios y profesorado, a la Universidad Literaria de Madrid.
En 1846 apareció el Reglamento de los sangradores ministrantes y dentistas, para las enseñanzas de cirugía menor, de donde surgiría después, en 1914, la Escuela de Odontología. Dos alumnos de la Facultad de Medicina Madrid, don José Díaz Benito y Angulo, y el luego célebre Doctor Pedro González y Velasco, compusieron el curioso tratado "Guía teórico-práctica del sangrador, dentista y callista", de iniciación a esta materia, del que podéis disfrutar en el enlace.

1 comentario:

Beatriz Galindo dijo...

Hace unos días, y gracias a la compañera Gomy, he conocido un intresante blog llamado Tejiendo el Mundo,en elque con el lema: Tantas cosas por contar y tan solo una vida para hacerlo; se tratan multitud de temas culturales y curiosidades. Y entre todos ellos este post: La curiosa historia de los cirujanos-barberos y los postes de las barberías.Cuando ponerse enfermo era una aventura

He creido una buena idea el dejar este comentario, indicandoos el enlace, que tiene cabida en mi post titulado: Vacante de Cirujano Latino en Tembleque. Ya que de una forma entretenida amplía mucho la información sobre el tema y nos da una nueva perspectiva a la hora de ver esos encantadores y divertidos objetos situados a las puertas de las barberías que se están volviendo a poner de moda y que a muchos nos recuerdan esos bastoncitos navideños de caramelo...